El valor infinito de la Eucaristía.

En ocasiones al ver las diferentes formas en que la gente se acerca a comulgar me ha saltado la inquietud de ver cual es la correcta, unos la reciben de rodillas, otros reciben en sus manos la ostia y ellos la llevan a su boca y la gran mayoría lo hace de pie y en la boca. Seguramente te haz preguntado ¿cual la forma de correcta de recibir la comunión? (o al menos yo) .
Visitando Catholic.net me encontré este pequeño articulo, me gusto y disuelve mis dudas, se los dejo.



El valor infinito de la Eucaristía.

Fuente: www.reinadelcielo.org
Autor: www.reinadelcielo.org

Se ha instalado en los últimos años una cierta controversia alrededor del modo de recibir al Señor Eucarístico. Se debate sobre si debe ser en la boca o en la mano, y de cierto modo también si debe ser de rodillas o de pie, o si corresponde realizar una reverencia ante el Señor.

No deseamos profundizar en las disposiciones de la Iglesia a éste respecto, ya que en buena medida se ha delegado en cada Obispado el establecimiento de las condiciones mínimas a utilizar en las Misas del lugar. Sin embargo, sí podemos decir que como regla general la Iglesia nunca obliga a recibir al Señor en la mano, sino que es algo que se permite bajo determinadas condiciones a cumplir, siendo la regla general la de recibirlo en la boca. Respecto de la comunión de rodillas, la cuestión formal es menos concreta, quedando el tema en gran medida en manos de los sacerdotes de cada jurisdicción.

De éste modo, queda un gran campo de acción librado al discernimiento de los fieles respecto de cómo recibir el Pan Sagrado: son ellos quienes deben tomar tan importante decisión. Y es en el sentido de ayudar a elegir el camino más acertado que queremos realizar algunas reflexiones al respecto, con humildad y cautela, ante lo delicado del tema.

Lo primero y fundamental es resaltar la esencia de lo que ocurre en la Misa: la Iglesia es el legado más maravilloso que nos dejó el Señor, ya que Ella es Su propio Cuerpo Místico. Jesús, Cabeza del Cuerpo Místico, nos ha unido a Ella a quienes formamos la Iglesia Militante (los que aún estamos en la tierra), junto a la Iglesia Purgante (las almas del Purgatorio) y la Iglesia Glorificada (las almas que entraron al Reino). O sea que la Iglesia es Cristo unido a todos nosotros, donde la Misa es la fiesta diaria en la que se celebra ésta unión, unión obtenida por la Sangre derramada, por Su Muerte y Resurrección consumadas diariamente por medio del Pan y el Vino. De éste modo, la Eucaristía es el centro de la Misa y de la Iglesia, por ende es el centro de éste mundo y también del Cielo. En cada Misa Jesús se hace realmente Presente en el Pan y el Vino, no es una representación o un recuerdo. El se manifiesta allí para Gloria de Dios Padre y Dios Espíritu Santo, para que lo Adoren la Virgen Santísima, los santos y los ángeles. Si pudiéramos ver como se produce en el plano sobrenatural cada celebración de la Eucaristía, ¡caeríamos de rodillas!. Ante el Cuerpo de Cristo se postran ángeles y santos, mientras María, al pie de la Cruz, contempla al Cordero de Dios. ¡En cada Misa, en cada lugar en que se celebra la Eucaristía!.

Ahora bien, si el mismo Dios se manifestara ante ti en éste momento, en Cuerpo y Alma, ¿qué harías?. Sin dudas que caerías de rodillas, postrado ante el Santo de los Santos. ¡Piedad, Hijo de David!, le gritaban a Su paso los leprosos. Los ángeles se postran, rodillas en tierra, ante Su sola mirada. Los coros celestiales cantan y alaban al Trono de Dios, sin cesar. No hay medida para el anonadamiento que invade al alma de la criatura cuando contempla a Su Creador, Puro Amor y Misericordia. En la Aparición de Fátima, San Miguel Arcángel se aparece a los tres pastorcitos varios meses antes que la Madre de Dios se empiece a manifestar. Y allí el príncipe de la milicia celestial le da la Eucaristía a Lucía (que ya había tomado la primera Comunión) y el Cáliz a Jacinta y Francisco (que todavía no habían recibido al Señor). Pero, ¿de que modo lo hace?. El Angel dejó suspendido en el aire el Cáliz, sobre el cual flotaba la Hostia, de la cual caían gotas de Sangre. Y postrándose en Adoración, invitó a los tres pastorcitos a imitarlo. Así, los cuatro adoraron el Cuerpo Eucarístico del Señor. No fue casual que Dios enviara Su Cuerpo y Sangre a los Pastorcitos en Fátima. El cuadro del Angel Miguel Adorando la Eucaristía y dando el Pan y el Vino a los tres humildes niños es todo un símbolo de la importancia de la Eucaristía y de nuestra debida Adoración al Dios Vivo.

Nosotros, con nuestros limitados ojos humanos, no podemos ver el mundo sobrenatural que desciende en cada Celebración Eucarística, como lo vieron los tres pastorcitos en 1917 en Cova de Iría. Pero sí lo podemos ver con los ojos de la fe, ya que sabemos muy bien que sobre el Altar está Presente el Señor, realmente Presente.

Meditemos en silencio, y busquemos en nuestro corazón el camino al discernimiento respecto de la mejor forma en que debemos recibir al Señor.

Hagamos todo lo posible por dignificar tan importante acto de la vida cristiana, ya que la Eucaristía es el centro de nuestra vida. La Iglesia nos deja un campo de acción para buscar, en cada templo, hacer lo mejor al alcance de nuestras manos para asegurarnos de recibir al Señor del modo más digno posible. Y así, de a poco, iremos difundiendo en otros la importancia de la Eucaristía, con nuestro testimonio, con nuestro amor a Cristo.

3 Comentarios en “El valor infinito de la Eucaristía.”

Gravatar de María Truyols Moragues

María Truyols Moragues
17 de Febrero de 2007 a las 1:01 pm    

Sinceramente siento añoranza del pasado cuando aún recibíamos al Señor de rodillas….Creo que la Iglesia con toda su buena voluntad se equivocó al dar este paso.Personalmente aunque entristecida comulgo de pie y en la boca pero no me parece adecuado para Aquel del que se dijo:toda rodilla se postrará en el Cielo en la Tierra y en el abismo….Benedicto 16 veladamente en una obra de las muchas que escribió aún siendo cardenal hablando de la reforma litúrgica lo manifestaba no abiertamente pero casi.

Gravatar de graciela

graciela
19 de Marzo de 2007 a las 9:09 pm    

Yo queria recordar las palabras que dicimos antes de cumulgar y es esta “SEÑOR NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA PERO UNA PALABRA TUYA VASTARA PARA SANARME” La palabra que sale de la boca del Señor podria haber nombrado los ojos o el tacto. Es por eso que yo pienso que la comunion tiene que ser en la boca. Y nuestro señor JESUCRISTO lo quiere asi el mismo lo dice en el evangelio lo partio y le dio.

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Jorge R. Vitale
9 de Julio de 2008 a las 11:51 am    

En el libro de Maria Simma (que se comunicaba con las almas del purgatorio),ella explica por qué los laicos no deben tomar la Santa Eucaristía con las manos. Es tan esclarecedor lo que dice, que cuando lo leí, nunca más volví a tomar la Santa Eucaristía con las manos.

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